domingo, 28 de diciembre de 2008

EL NUEVO CASO DEL INSPECTOR CLOUSEAU (1964)

SINOPSIS: Nuevas aventuras del inspector francés Jacques Clouseau, inepto detective que en esta ocasión intentará resolver un caso en el que una doncella es acusada de asesinar a su amante.

Nada mejor que el maestro Edwards para completar el hat-trick de comedias sixties. Y al igual que las dos anteriores es un film muy recomendable al que, posiblemente, se le podría dejar en notable alto sin otorgarle la excelencia como hago yo. Cosas e influencias en la vida de cada uno, ya ven. En cualquier caso nos encontramos de nuevo ante una película que, creo, nadie que le guste un mínimo el cine cómico dejaría de recomendar (amateur o no). Podría haber puesto la primera ("The pink panter"/1963), más elegante y sofisticada (aunque igual de destacable sino más, según los gustos), pero me parece que la primera secuela de las andanzas del impresentable detective francés es la que mejor refleja todo el espíritu de la saga.
Al contrario que en el anterior film aquí Clouseau es ya el prota absoluto. Aparecen por vez primera Dreyfuss y Kato (inolvidables porqué si -la primera aparición del ayudante oriental es para muchos amantes del género un momento cósmico en la historia del cine, y no sin razón-).
La música de Mancini para el film no se limita a la archiconocida melodia, inmortalizada para los restos sin debate a caber, de hecho, da la entrada al asunto con esa "Shadows of Paris" que enmarca la brillante y pícara introducción de Edwards (antes de los insaltables títulos de crédito iniciales) en la que nos convierte en vouyeurs dejándonos espiar los juegos nocturnos domésticos de la adinerada finca donde se comete el asesinato.
No olvidemos tampoco a Elke Sommer como la chica del folletín o al elegante George Sanders como el señor de la casa. Entre otras cosas (como por ejemplo el ayudante de Clouseau, secundario habitual en comedias de la época, cuyo nombre a estas horas me da algo de pereza buscar by the web).
Dicho todo esto y obviando que estamos ante una comedia alocada con algún que otro gag de esos que se te quedan clavados en la memoria a hierro ardiente, se puede ir ya al díptico de genios que son a la postre las cabezas visibles del berenjenal: Edwards y Sellers...
Y es que casi puede intuir uno el duelo creativo que aquí se desarrolla. Las poperas y brillantes puestas en escena del director (la mencionada introducción o el momento "guateque" en el club nudista) contra los excesos interpretativos del monstruo creado por un actor que merecería un blog a parte solo para él...Esa sensación amor-odio entre ambos tipos, por cierto, queda perfectamente plasmada en el (justillo, por las expectativas creadas -a pesar de Rush y Watson, que me parecen la reostia de buenos, sea dicho-) biopic "Llámame Peter", estrenado hace unos pocos años.
¿Qué más se puede decir? Para buscar un director de comedia que supere en referencias al de este film hay que tirar, directamente, de Wilder, y para el actor para muchos debemos retroceder hasta el mismísimo Groucho (con el único permiso del Lemmon más entonado). Aquí ambos cineastas centrifugan al 100% de sus posibilidades y se nota que, a pesar de las consabidas luchas, se lo pasaron como enanos haciendo esta pelicula.
Después vendrían tres films más (muchos no contamos esa "Trail of the Pink Panther" del 82, con Sellers ya finado y que es un compendio de descartes pretéritos innecesario y que ensucia más que otra cosa la saga clásica), todos muy divertidos (y con su colección de momentos de descojone a tener en cuenta) pero sin llegar al nivel de esta "A shot in the dark" (que es lo que debieron haberle hecho al tipo que le puso el título por estas latitudes) que irradia ese plus de frescura del juguete nuevo por la parte que toca a la composición del protagonista, y un titánico (y futil) esfuerzo de Edwards por controlar lo incontrolable (que se agradece en lo detallado de todo el apartado visual)...después ya se rendiría, que con todo tampoco fue mal del todo la cosa (y yo entre tantos se lo agradezco lo indecible).
A FAVOR: Edwards, Clouseau, Kato, Dreyfuss...¿qué narices se puede pedir más en una comedia? (claro, podrían salir los Marx, los Python y el Allen de sus inicios, pero entonces ya sería como para no ver jamás otro film de ese género en la vida...); Mancini por supuesto; y que se corrobora por enésima ocasión que (por chalado que estuviese en vida) sin Sellers y su legado este mundo sería mucho más gris (para no pocos) de lo que ya és...zumbado de los cojones o no, un millón de gracias "Peter".
EN CONTRA: que nadie haya puesto aún precio a la cabeza de Steve Martin (y algún otro si, pero lo de este hijo de puta va más allá del insulto), por su reciente, reiterativa y repugnante falta de respeto...
GUZZTOMETRO: 9/10
Pd: "Yo no sospecho de nadie...y sospecho de todos".

lunes, 22 de diciembre de 2008

LA COMEDIA DE LOS TERRORES (1964)

SINOPSIS: Cuando sus "clientes" no reclaman su presencia con la asiduidad que ellos necesitan para subsistir, el propietario de una funeraria, un perfecto sinvergüenza, alcohólico y sin escrúpulos, y su único colaborador, un ladrón que tuvo que abandonar su oficio por no saber realizarlo, se ven obligados a forzar las defunciones valiéndose de las técnicas más disparatadas.



Sin ser Wilder, Lang o Kubrick, Jacques Tourneur merecería ser, sin duda, miembro de honor en un hipotético club de "Cineastas ninguneados a la brava por el público" (que no por buena parte de la crítica, en una de esas ocasiones donde el indiscutible talento debe pasar por encima de snobismos y astracanadas varias). Sea como fuere debe señalarse que el sobado epíteto de "maestro" le cae a medida. Para finiquitar el asunto del brillante cineasta en el primer párrafo (al que se considera un puntillista de la puesta en escena estática por encima de un maniático en movimientos de cámara), apuntar clásicos del cine fantástico de serie B de los 40 como "La mujer pantera" o "Yo anduve con un zombie", flirteos con el cine de aventuras (siendo "El halcón y la flecha" con Lancaster y Mayo su film más memorable de ese grupo) o gemas de cine negro donde destaca "Al caer la noche" ya bien entrados los 50 y que muy bien podría estar firmada por el Hitch de sus mejores etapas...También facturo varios westerns, que aunque con la etiqueta de "diferentes" no dejan de serlo, y a mí ese género...En cualquier caso y para terminar, si os gusta el cine y no está controlada "Retorno al pasado"(1947), con el mismísimo Mitchum de por medio, tenéis cuentas pendientes, que lo sepáis...
Metidos ya en la peli de cabecera de hoy, a uno no puede dejar de asombrarle que, en su momento, no fuera entendida y tuviera que esperar varios años para gozar del justo prestigio que hoy atesora. Posiblemente el público de la época no relacionaba a Price, Lorre, Karloff o Rathbone con el mundo de la comédia (cosa de los prejuicios gratuitos y mamarrachadas de diversa índole). Los tres primeros son íconos del cine de terror (el del medio también del cine negro, por supuesto) y el último es el Sherlock Holmes en b/n más prolífico de los años dorados. Sin embargo una vez más la lógica se impone y realmente un poker de ases de tal calibre no podía estar equivocado en embarcarse en tan divertido (y extraño -por la idea del proyecto a priori-) reto.
Esto de terror tiene bien poco. Nada de hecho. La presencia de Vincent Price y su fiel escudero Lorre ocupan gran parte del ajustado metraje con sendas interpretaciones de las que tampoco voy a liarme a hablar (es perderse en la lisonja más babosa, obvia y gratuita teniendo en cuenta como las gastaban siempre el par de maestros). Karloff tiene un rol más bien segundón en comparación pero, desde luego, vale su peso en oro. En cuanto a Rathbone y su cachondísima y cataléptica performance a ver quién tiene narices de ningunearlo. Tampoco debe pasarse por alto el papel de Joyce Jameson como la incordiante esposa de Price, torturado por las calamitosas ínfulas de cantante de la buena mujer, que a su vez es el objeto de deseo del ayudante Lorre, presto a desvivirse por ella a la menor ocasión .
Tiene este film ciertos rasgos comunes con la anterior entrada del blog. A lo ya mencionado del escaso metraje se suma el hecho de que estamos, nuevamente, ante una obra de claro aspecto teatral. Que no lo fué en este caso, pero desde luego no cuesta imaginarse lo fácil que sería su recreación sobre las tablas (quizá producto de lo antes referido en cuanto a la manía por la puesta en escena estática, dejando deambular a los actores a sus anchas, de su director y sin quizá que valga al guón sin grietas de Richard Matheson -habitual de la mítica serie "Twilight zone" entre otras cosas-).
Finalmente para terminar, no queda otra que decir que, aunque todos los actores están que se salen y que los austeros decorados (algunos parecen sacados directamente del cine mudo) tienen una entidad propia que sonrojaría a cualquier Tim Burton de este mundo cualquier día de la semana, el obvio e innegable maestro de ceremonias es el irrepetible Vincent Price, al que se suelen referir como "el actor americano más inglés de la historia", quien, como siempre debe de comer a parte de todo lo que rodea el proyecto, sea el que sea, en que se vea involucrado. Por si fuera poco, por lo visto, era un cachondo mental que hacía partirse el pecho a todos sus compañeros de reparto cuando debía darles el pie en los diálogos, haciendo a veces muy complicados algunos rodajes...a sus compañeros/as les encantaba, claro, pero no sé yo que pensarían algunos de los directores con los que trabajara...por otro lado a ver quien coño le dice algo al Dr. Phibes...
A FAVOR: los actores, la dirección y los decorados en otra "obra de teatro" (en potencia que no en realidad en este caso) llevada al cine con mano maestra; y que, francamente, cuesta encontrar otro proyecto igualmente alocado, en base al concepto inicial y dentro del cine cómico, que haya salido tan rodado como este film...y ya no hablo del final que tiene su enjundia, desde luego.
EN CONTRA: que entre las etiquetas "fracasó en su época" y "film de culto" alguien se pueda perder una comédia de puta madre...
GUZZTOMETRO: 9/10

jueves, 18 de diciembre de 2008

GOLFUS DE ROMA (1966)

SINOPSIS: Cuando un astuto esclavo, mentiroso, perezoso, ocurrente y tramposo descubre que el hijo de su amo está enamorado de la vecina, una cortesana virgen, se compromete a ayudarla conquistarla a cambio de su libertad. Pero por el camino el romance se ve obstaculizado por asombrosas sorpresas, ingeniosos disfraces y una alocada carrera de cuádrigas.

Ya de entrada aclarar que estamos ante un serio acreedor a ser el film que más veces he visto en la vida (es mi peli recurrente cuando estoy algo depre). Reproducida sobre el exitoso musical de Sondheim (que esto de los musicales no me entusiasma, cierto, pero hasta los mandriles saben del tipo este). Dirigida por el especialista en comédias Richard Lester ("el director de los Beatles", para ubicarlo rápido, quienes por cierto editarían ese año -1966- un tal "Revolver"...), irregular pero cachondo cineasta yanqui que hizo carrera a partes iguales a ambos lados del charco. Es además la última peli de renombre del inolvidable "carapalo", Keaton, que fallecería en febrero de ese mismo año, pocos días después de acabar el rodaje, y que realiza aquí una breve pero vital intervención. Ya puestos decir también que fue rodada en España y que se trata de una producción angloamericana. También que le valió el Oscar a Ken Thorne por su adaptación musical del teatrero original (que a su vez se inspiro en la obras de comedia clásicas del dramaturgo Plauto)...Todo eso y algunas historias más con las que nos podríamos estar un rato.
El histrionismo desmedido de los actorazos y el impagable cartón-piedra ya deja claro a las primeras de cambio que hay un propósito global de no cargarse la obra teatral (de la que hay choporrocientas versiones) sino, todo lo contrario, de trabajar y ceñirse en todo lo posible a la misma. Los neoyorquinos Gilford y Silvers, y los británicos Crawford y Hordem (por no hablar del tremebundo concurso del australiano Leon Greene) envuelven a la perfección, y a su excesiva manera, el solo de hora y media de un desmadrado Zero Mostel, inmortalizado aquí para no pocas gentes.
También la aparición de Patricia Jessel como la iracunda esposa de Senex (Hordem) o la anteriormente mencionada de Buster Keaton valen su peso en oro en este insaltable vodevil.
En el debe queda el obvio desfase anacrónico al que se pueda ver expuesta a día de hoy, sin embargo, como acérrimo (fanático, sería quizá más adecuado) del film uno no puede dejar de contar sus ingentes bondades.
Todas y cada una de las formas de la Comédia representadas más tarde o pronto en el celuloide quedan aquí plasmadas: gags dialécticos, caídas a mansalva, absurdos que no vienen al caso...
sin olvidarnos de las canciones, coregrafiadas aquí para ridiculizar o dar (todavía) más manga ancha a los personajes. No hay ningún divismo, TODO queda orientado y dirigido a la bis cómica.
Puede que a alguien le pueda dejar algo frío en principio, por lo del anacronismo citado, pero me parece que, en la mayoría de los casos, se le pasará pronto dado el ritmo más que acelerado del asunto -retomando de nuevo la deuda y fidelidad para con el original-, en el que nunca deja de pasar algo (los gags y sketches varios se sobreponen unos a otros sin pausa ni cuartel).
Las secuencias favoritas varian según el espectador, pero todas ellas van subiendo la intensidad del argumento para acabar desembocando en la memorable e inevitable carrera de cuádrigas final, al más puro estilo de las comédias de esa época (mayormente del maestro Edwards, quien prácticamente definió esa manera de hacer cine generando en el proceso un estilo mil veces copiado y poquísimas veces equiparable, entonces, antes y después)
Finalmente sumar a todo ello que es, para mí, la mejor película basada en la antigua Roma...Ni Crowe, ni Heston, ni Mature, o la madre de todos ellos en patinete puede superar a Pseudolus cantándole al travestido Hysterium aquello de: "You're lovely, absolutly lovely..."
A FAVOR: las canciones (con sus coreografías y patéticas -ex profeso- representaciones), los actores (a cual más feo y viejuno -excepto casi todas las cortesanas por supuesto-), el respeto por la obra teatral desde la dirección y producción (sacrificando sin problemas y con acierto muchas de las posibilidades que el medio facilitaba) y el sin fin de gags y secuencias incontables que dan la falsa sensación de que tamaño monumento al esperpento y el enredo dura unos veinte minutos...
EN CONTRA: que si la hubiera dirigido Wilder (dios) o Edwards (el discípulo más aventajado), se estaría hablando de un "clásico" con todas las de la ley; que el término "musical" eche a alguien para atrás de una comédia de facto se mire desde el angulo que se mire; que no dure dos o tres horas más...y el tema "anacrónico" que pueda no coincidir con los jovenzuelos más borreguiles de la capitalista sociedad moderna, con tanto ipod, playstations y mil y un juguetitos giliflaútiles que tienen a su disposición (no sea que cojan un libro, escuchen algún disco de hace más de tres meses o vean alguna peli en la que no salga Keanu Reeves volando con gafas de sol o el Damon haciendo de espia)
GUZZTOMETRO: 9/10 (que sería quizá un 8, siendo estricto, pero me da igual, no deja de ser recomendable y le tengo mucho cariño a este film)
PD: lo de ponerle "Golfus de Roma" de título en vez de respetar el original -y más concreto- "A funny thing happened on the way to the forum", es la enésima "licencia" gratuita de las luminarias de turno locales, pero mira, por esta vez no queda mal del todo...

lunes, 8 de diciembre de 2008

CHANTAJE EN BROADWAY (1957)

SINOPSIS: El director de un poderoso periódico de New York, un hombre despótico y megalómano, no acepta las relaciones de su hermana con un músico de jazz, a quien no considera el hombre apropiado para ella.

Qué buenos que son los dos. Tanto Lancaster como Curtis se pasan aquí de buenos. Pero vayamos por partes. Está es una de las dos grandes películas del director Alexander Mackendrick (la otra es "The ladykillers" -la buena, la original-, que todavía me parece superior a esta) y es uno de los retratos más desgarrados del submundo de los reporteros y sus avatares. La vitola de cine negro transferida a las mas bajas formas del periodismo y todos sus entresijos vista desde el punto de vista de un pelagatos llamado Sidney Falco (Curtis) que quiere medrar en el mundillo a cualquier precio y todo un magnate del mismo que utiliza, trama y dispone a todo y todos a su antojo (J.J. Hunsecker, interpretado por Lancaster). A cual más hijoputa, ni que decir tiene.
No hay, repito, no hay un solo personaje positivo en toda la peli. Adusta y cruel por momentos, su escasa hora y media de duración no deja respiro alguno y se dedica a presentar la prodedumbre de las altas y bajas esferas sociales en una gran ciudad de una forma y una manera que resulta preocupantemente creíble (y actual).
Básicamente el argumento gira en torno a las correrías de Falco capaz de las mil y una perrerías con tal de destacar o complacer a su jefe. Trabaja por libre y es capaz de vender a su madre por conseguir un contrato. Eso lo sabe Hunsecker que le trata como un guiñapo obligándole a hacer lo que no está escrito mientras el otro traga...con una única excepción, lo que en absoluto le exonera de nada, quede claro.
El resto de actores son poco más que atrezzo. Aquí solo importa Tony (hilo conductor), J.J. (personaje en torno al cual gira el entramado) y la fascinante fotografía en perfecto y por momentos opresivo b/n, respaldada por la ocasionalmente jazzística banda sonora que logra iluminar puntualmente lo inuminable.
Ver lo rastrero de uno y manipulador del otro ya es bastante desagradecido de por sí. Sin embargo, el mérito es que siempre van a más, siempre logran caer más bajo (cada uno a su manera). Por supuesto que no es un film amable pero a igual que comentaba en la anterior entrada con Bogart, ciñéndonos a los actores, rompe los estereotipos que cualquiera pueda haberse creado sobre sus dos famosos protagonistas...Ni Curtis tiene únicamente papeles cómicos, ni -sobretodo y especialmente- Lancaster es poco más que un Heston al uso tras cuatro clases de interpretación.
La intensidad, y ambigüedad, del papel de Curtis es para quitarse la boina y el siniestramente mezquino rol de Lancaster es de antología. De verdad que esta peli es el peor enemigo para aquella persona tocada anímicamente que necesite algún tipo de apoyo o alegría. No la encontrará aquí ya que, por si fuera poco, el doloroso final pone la guinda a tan "alegre" creación...Y sin embargo debe verse, no queda otra, ya que estamos ante un trabajo tan bien hilvanado y sin altibajos de ningún tipo que si bien la depresión es la bandera e insignia del film uno no puede evitar tras verla pensar para sí aquello tan agradecido de: "la puta...qué peliculazo". Además tiene una cualidad única ya que és probablemente la única película que interesará a fans del cine negro y del "tomate" por igual, por raro que eso parezca.
A FAVOR: la fotografía en blanco y negro y la banda sonora; el dinámico e hiperinteresado Curtis y el diabólico Lancaster (impagables las secuencias en las que trata a los politicastros de turno como unas marionetas más de su monopolio "informativo" o también en las que manipula a su propia hermana a su antojo como si de una mascota se tratase)
EN CONTRA: que la veas porqué si, sin saber que vas a ver, porque no estamos precisamente ante una peli amena para el domingo por la tarde, y ya puestos...ya podría ser un poco más larga, pardiez !
GUZZTOMETRO: 9/10

EL MOTíN DEL CAINE (1954)

SINOPSIS: El estricto capitán Queeg (Bogart) asume el mando del navío de los Estados Unidos Caine, donde la tripulación carece de disciplina, introduciendo cambios y restricciones a bordo en contra de las opiniones del resto de los oficiales. Las medidas del capitán llegan a tal extremo que la tripulación le llega a ver como un neurótico peligroso. Durante una tempestad, Queeg pierde el control de la nave, y el segundo oficial le revela en el mando. Queeg le acusará más tarde de ser el instigador del motín...

Curioso que esta peli sea por algunas gentes más conocida por la famosa anécdota de ser el lugar del que Maurice Joseph Micklewhite, Jr. (Michael Caine) tomó su nombre artístico, que por si misma y sus ingentes aciertos.
No es que Edward Dmytryk, su director, sea uno de los grandes ni mucho menos (aunque aquí realice un trabajo de campanillas). Tampoco es que sus renombrados actores secundarios (todos fantásticos) : Fred McMurray, Lee Marvin, Jose Ferrer o Van Johnson (entre algún otro), realicen los mejores papeles de su carrera (y no por hacerlo mal precisamente -imposible, por otro lado-, es que todos tienen papeles protagonistas a tener en cuenta en su carrera todavía más destacables). Lo que pasa es que en "El motín del Caine" nos encontramos con la que muy posiblemente sea la mejor interpretación de Bogart en toda su carrera...No tiene este papel el carisma de los que interpretara en "Casablanca", "El halcón maltés" o "El sueño eterno" (por poner algunas de las más conocidas), pero si és el más logrado ciñéndonos a lo que se espera del oficio de actor, más allá de su indiscutible inmortalidad como intérprete. Boogey se despoja aquí de toda la pose de hombre duro que le caracteriza y nos regala una (de)construcción memorable llena de tics, inseguridades, manías y matices por doquier. Todo aquél que vea en Humphrey poco más que una gabardina con cigarro y pistola a juego se va a llevar una tremenda sorpresa si no le ha echado aún el ojo a esto.
La tensión creada, forzada por un argumento precisado al milímetro, facilita las interpretaciones en crescendo continuo de los actores. Y es que, además, ese es uno de los grandes activos del film (el mayor de hecho): sus interpretaciones rigen por encima de una parte técnica mera pero (aquí) acertadamente funcional, con el propósito ex profeso de no pisar en ningún momento a los personajes y su evolución individual y coral (no en vano se trata de una aplaudida obra teatral llevada al celuloide).
Con todo estamos en la entrada número cincuenta del blog y si se me permite la licencia de jugar un poco al tema de la mitomanía no me queda sino insistir en ese Teniente Queeg bordado por Bogart... Puede que algunos disfruten viendo como Nicholson se come al pamplinas de Cruise (en apenas cinco minutos de trabajo) en la deleznable "Algunos hombres buenos"...Nada, caca de la vaca en comparación con la inolvidable secuencia final del juicio que protagoniza Humphrey. Te pone nervioso, te intimida de verdad lo que logra acá el tipo. Los nervios, el despotismo, la inseguridad, el rechazo que transmite...todo eso y más sin dejar de ser Humphrey, por supuesto. Nos olvidamos del mito en esta peli y descubrimos a un actorazo con un gigantesco abanico de posibilidades que hasta entonces desconocíamos...y es que Bogart, al igual que Mitchum (visitar nikochanisland.blogspot.com, donde se habla hoy de su última gran peli como protagonista), es de una pasta distinta...Si desde luego, Mitchum, Bogart, McMurray (también aquí presente), Cagney, Robinson, Borgnine, Cotten, Peck, Douglas Sr., Welles, Ustinov o Lancaster, entre un muy reducido etcétera, tenían algo que desparecerá de la faz terrestre el día que "Harry" deje de respirar. Después de los citados (entre otros pocos -insisto-) llegaría el sobreactuado Dean, la impagable bis cómica de Curtis, Grant o Lennon, la medida sobriedad de Fonda, Mason, Stewart o Holden, el método con Brando y sus discípulos (siendo Newman el más aventajado), los Pacinos, DeNiro, Walkens, Keitels, Caines o Hoffman de los 70's...y así hasta hoy. Pero en verdad esa sensación de un tipo hecho y derecho capaz de hacer CUALQUIER cosa en pantalla llevándolo a su terreno (creando un ente sin despojarse jamás de la personalidad propia) y sin que nada chirrie en el proceso está presto a desaperecer (aguanta Clint !!!).
A FAVOR: los actores; la historia; HUMPHREY BOGART.
EN CONTRA: que no la hayas visto, o solo la hayas visto una vez, porque lo que hace Boogey con su rol es todo un vademécum y/o referente de como interpretar la neurosis en pantalla...espectacular.
GUZZTOMETRO: 9/10
*(quizá en la retahíla de actorazos citados alguien echó en falta a Olivier, Guinness y Laughton -íncluso puede que algún otro según gustos (como O'Toole o Quinn por ejemplos), que no en vano los he puesto de memoria y del tirón-, cierto si, pero me he limitado a poner actores de este planeta, no a marcianos...)

martes, 2 de diciembre de 2008

QUEMAR DESPUÉS DE LEER (2008)

SINOPSIS: Ozzie Cox (John Malkovich) es un agente de la CIA que está escribiendo sus memorias, con toda su experiencia en la Agencia, en un CD. El problema surge cuando su mujer (Tilda Swinton) le roba el CD, que llega a parar a unos empleados de un gimnasio (Brad Pitt y Frances McDormand), no muy listos, que intentan chantajear a Cox. A raiz de esto, la CIA intenta seguir la pista del entuerto que se está desarrollando, y que se complica cuando uno de los empleados del gimnasio (Pitt) se encuentra con el amante (George Clooney) de la mujer de Cox.

A pesar de que ayer Mr.Allen celebrara su septuagésimotercero cumpleaños y ser (era) mi intención, a priori, homenajearlo en este espacio dedicándole una reseña sobre su último film, el hecho de haber dejado de ver el mismo al cuarto de hora (y me temo que me quedo corto), hace que me guarde en la recámara al bueno de Woody para algo (poco) más adelante mentando cualquiera de sus numerosas virguerías pretéritas (maxime ahora que ponerlo a parir está tan de mode). De cualquier modo la violencia escrita que se viene vomitando sobre el famoso gafotas neoyorquino me parece desmedida (e ignorante) como poco.
Así pues, tras el innecesario primer párrafo introductorio y tras descartar al enjuto sionista, se trataba la cosa de encontrar algo reciente (y bueno en mayor o menor grado) a lo que hincarle el diente...Vamos con el último Coen pues, tras darle el repaso que merece. Y puntualizo esto último pues, es bien sabido para aquellos que me conocen un poco, que si bien soy un acérrimo defensor de Woody Allen como uno de los más grandes de la historia lo de los Coen es para mí algo cercano al puro fanatismo...Diez peliculazos como mínimo recomendables y dos truñazos inmensos...sea como fuere es como para poner cachondo a todo amigo de la estadística que se precie.
La decimotercera peli de los Coen desequilibra mi balanza personal entre lo muy recomendable ("Blood simple", "Rising Arizona", "O brother !", "The man who wasn't there" y "No country for old men") y lo directamente susceptible (que para mí no lo és) de masterpiece ("Miller's crossing", "Barton Fink", "The Husdsucker proxy", "Fargo" y "Big Lebowski"). Y lo desequilibra perteneciendo al primer grupo. ¿Decepcionante?, vuelvan a leer los títulos por favor...
"Burn after reading" es una delicia delirante sobre lo absurdo de la sociedad yanqui moderna llevado a las penúltimas consecuencias (ya que aquella gente, por imposible que parezca a veces, siempre cumple el mantra de "la realidad supera..."). No es nuevo (no vendrían siendo los Coen los cineastas favoritos de la facción más abiertamente republicana del negocio), pero siempre es bienvenido. ¿No es "Big Lebowski"?. Nos ha jodido, tampoco es el "El precio del poder" o "Con faldas y a lo loco", puestos a decir obviedades.
En este caso la crítica social refiere sobre el resto que les queda tras la división de la (des)información de medios, entre la paranoia desmedida, y con la (inabastecible) incultura general del ciudadano medio (y no tan medio) del país, como cociente estrella. Tremendo.
Se me hace cansino hablar de actores (todos magníficos) ante un film de los Coen, pero es lo que toca. Claro que como fan acérrimo (para qué disimular ya)prefiero a la santa trilogía Turturro-Buscemi-Goodman, pero la McDormand y el Clooney (que tienen los papeles con mayor metraje) llevan un rol ya esperpéntico de por si a nuevas cotas de patetismo cada uno a su manera. El irascible John Malkovich y el payaso Brad Pitt gozan también de su momento de gloria con sus caricaturas. Peor suerte corre Tilda Swinton que estando bien en sus apariciones (transmite la repelente gelidez que se le pide y ya de por si transmite) no creo, honestamente, que merezca aparecer en grande en el poster más que J.K.Simmons como el, absolutamente flipado por los acontecimientos, pez gordo de la CIA o Richard Jenkins como el incondicional enamorado, con poco disimulo, de la McDormand...Con todo, la manera de "tratar" pacientes de aquella ahí queda.
El resto es arte y buen hacer de los hermanitos que, a pesar de dar manga ancha a los actores en la parte artística, saben nutrir la cosa como no hacian desde "El hombre que nunca estuvo allí" de lindeces cinematográficas...
No falta la inefable banda sonora del Sr.Burwell, por supuesto, que siempre es un añadido. Pero el (insalvable, que no en vano es algo así como su sello personal ) ritmo en crecida continua, la muy mesurada puesta en escena y la visión burlesca de sus personajes, es/son inefablemente propios de este par de impagables cincuentones.
Esto merece ampliarse (aunque solo sea porque me da la gana y tal). Dejemos de lado lo del ritmo que es dar vueltas sobre un concepto del que ya se ha hablado antes por mucho que sea insaltable para entender a este par. La puesta en escena es tan brutalmente efectiva como los personajes en si. Los impersonales e inacabables pasillos blancos de la CIA, lo deliberadamente standarizado del gimnasio (que no en vano es una franquicia) donde se aprovecha para lanzar un par de chascarrillos a los fans de las mancuernas, las casas de tres pisos del "espía" Malkovich o el "agente" Clooney (por no hablar del yate), en contraste con el pisito de tres al cuarto de la Sra. Coen para marcar bien la distancia de clases, los techos enormes de la embajada rusa a fin de hacer todavía más pequeños a los personajes y más grande su ridículo en una de las secuencias más tremebundas (por lo que implica si se analiza la situación) del film, etc...
Haciendo paréntesis también cabría hablar del abuso ex profeso de primeros planos para ver las impagables caras de panolis de George, Brad y Frances, la mala ostia exagerada de John, la tirantez de la Swinton o la incredibilidad de Simmons.
Pero claro, todo eso no es nada comparado con la presentación de lo personajes: un operario de la CIA especializado en encriptados y demás mandangas borracho y completamente demente, un agente del Tesoro que va con pistola solo para vanagloriarse de que "en veinte años nunca he tenido que utilizarla", una monitora de gimnasio ya madura obsesionada con cuatro operaciones de estética por las que es capaz de vender su país entero si hace falta y otro monitor ya cuarentón que se niega asumirlo con ese ipod que lleva a cuestas en todo momento (bailecillos incluidos, claro) y que bebe refrescos en enormes vasos de papel como si de un adolescente atolondrado se tratase (que así es como se comporta por otro lado) con ese aire mongoloide rubricado por el espantoso tupé que le calzan...Una oda a lo Patético que merece la mayúscula como pocas cosas en este caso.
En resumen lo mejor de los Coen desde la anterior (e infravalorada) peli con Thorton al frente, aún por encima de la también reciente (y notable -en el peor de los casos- pese a quien pese) "No es país para viejos". No es de carcajadas pero te tiene hora y media pegado al asiento y sin desviar la atención gracias a su intransferible y cachonda manera de desenvoluparse.
A FAVOR: una nueva constatación de que una (supuesta) "obra menor" de Joel & Ethan Coen es muy posiblemente la mejor película que se puede ver hoy en día de entre las facturadas recientemente; que tras ver el film y opinar gratuitamente "hombre está bastante bien pero no es de sus mejores..." (o similares) uno empieza a hacer recuento de escenas y... mucho cuidado con esta "BAR"; que los tipos ya están limando en post-producción lo que será su nueva peli en 2009 ("A serious man"), tienen otra en pre-producción que todavía no se sabe si entrará también para el año que viene o quedará para principios del siguiente ("Hail Caesar") y lidian a su vez con otros dos (o tres) proyectos ya bastante atados...
EN CONTRA: que no se entienda que no todas las pelis de estos tipos tienen que ser "obras maestras" aún a pesar de estar (para muchos no solo para el menda) a años luz de cualquier otro cineasta ciñéndonos a lo facturado en las dos últimas décadas y pico. Esta, al igual que "Rising Arizona" o "O brother" por ejemplo y por poner otras comedias, oscila entre el notable alto y el excelente bajo lo que pasa es que con tanto retrato de los absurdo y lo patético que se marcan los hermanitos a veces cuesta apreciarlas en su justa medida hasta que no ha pasado un tiempo prudencial en el que (curioso) salen siempre victoriosas de cualquier comparación con sus compañeras de promoción. ¿Los dos truños antes referidos? Bueno, si le podemos perdonar "Topaz" a Hitchcock, "Skidoo" a Premminger, "David y Goliath" a Welles o íncluso "The spirit of St. Louis" al mismísimo Wilder (y que conste que no son las únicas ñapas de tan renombrados maestros), bien podemos contar hasta veinte antes de cargarnos a los Coen por "The Ladykillers" o a Allen por el presunto boniato de reciente estreno. Refresco pues, y finalmente, el concepto que dejaba intuir al principio... "perspectiva" por favor damas y caballeros, que lograr según que cosas (y ya no digo en repetidas ocasiones como lo han logrado, en mayor o menor número, todos los ocupantes de este párrafo) es la reostia de difícil.
GUZZTOMETRO: 7/10