viernes, 26 de septiembre de 2008

CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA (1987)


Producción francesa con veterano escritor y director italiano al frente (Francesco Rosi) y sobre la ultrapopular obra de García Márquez.
No es este un blog con ínfulas literarias (pobre indigno de mí) y si además señalo que lo del realismo mágico en concreto me la trae bastante lironda (acabe "100 años..." más por cabezón que otra cosa...me cago en Macondo y todos sus transeuntes si se prefiere) ya la he acabado de liar a ojos de talibanes y puristas de tan noble y antiguo arte. Creo que siempre he leído en mayor o menor cuantía de obras (sin entrar a valorar la cualidad de las mismas) con cierta regularidad. En los mejores tiempos, aquellos en los que trasteaba con cuatro o cinco libracos al unísono, cayó en mi poder buena parte de la obra del famoso Nobel colombiano. Como aunque mis conocimientos de cine o música son modestos (que no lo son tanto pero me hago el humilde que siempre queda bien...), los de literatura son ya de un "a granel" que quita el hipo, no me avergüenza decir que Márquez en lo que a su obra se refiere no es mucho de mi interés. A lo del "RM" cabe sumar sus escritos de carácter periodístico que tampoco me hacen mucho no...Sin embargo, esta "Crónica de una muerte anunciada" es una de mis novelas favoritas de siempre, mira tú. Obviamente nos podemos creer que es un hecho real (su autor así lo asegura, ubicándolo en algun momento de su infancia), pero tampoco eso sería definitorio o definitivo. La historia tiene una fuerza tan brutal que te mantiene en tensión a poco que uno entienda el significado de las palabras. Va la conocida sinopsis encontrada "de por la ré" que lo mismo sirve para la peli que para la célebre novela:
"En un pequeño pueblo, Santiago Nassar ha sido acuchillado durante la mañana. Los hermanos Vicario habían declarado abiertamente que lo matarían en venganza por haber deshonrado a su hermana menor. Todos los habitantes sabían de sus intenciones, pero nadie advirtió a la víctima".
Esa es, repito, la sinopsis. La que a grosso modo encontramos al buscar así al tun-tun en cualquier página al uso...No parece gran cosa por si misma pero los matices, algunos detalles puntuales (y vitales) que ahí no se reflejan y, SOBRETODO, el excepcionalmente brillante uso del tiempo en el que se transcurre la acción de la historia (en gran medida lo que hace levantar la liebre del escepticismo en su pretendida autenticidad), convierten el guiso en algo memorable.
Toda la trama arranca cuando Angela Vicario (Ornella Muti) pasa la noche de bodas tras la alegre boda en casa de Bayardo San Román (un desconocidísimo entonces Rupert Everett). Existe la tradición en ese pueblo de tender orgullosamente la sábana nupcial a fin de mostrar "la mancha", eso viene a ser la confirmación de la unión. Sin embargo, ay, la tal Angela no es virgen y es "devuelta" a sus progenitores para vergüenza de la pobre familia de la novia. Esta insiste a su hija y la aprehende (que bonita palabra que quería poner y no sabía como) para que delate a su amante. Angela en un ataque de agobio facilita el nombre Santiago Nasar (Anthony Delon, que no es tan guapo como su padre pero ya da el tipo), el hijo del cacique mandamás del pueblo, en la seguridad de que sus hermanos, un par de matones de cuidao -amigos del "condenado" para más inri-, no tendrán narices de ir a por él...pero se equivoca, claro. El resto de la historia es la interacción de los hermanos Vicario y del citado Nassar con el resto del pueblo. Aquí el lector (mucho más que el visualizador, al referirnos al film, obviamente) vive un suspense en crescendo continuo que acaba de la única forma que podía acabar, a menos que uno se ponga a ver o leer la cosa sin haber leído el título antes...
No he entrado al trapo a hablar de lo que me parece la peli en si. Baste decir que las interpretaciones sin ser la repanocha tampoco chirrían y que la ambientación es de un austero que tira para atrás (como debe ser en este caso). Puede parecer pobre como explicación pero no importa, aquí lo que cuenta es la historia, cierta o no, y punto pelota.
A FAVOR: lo bien sintetizado de lo más significante que la novela ofrece sin querer meter añadidos ni conservantes a lo que no lo necesita.
EN CONTRA: los mil y un detalles que convierten a la novela en "diferente" son irreproducibles en pantalla. Es un buen y bien templado retrato de la historia si, pero quien quiera vivir realmente la inolvidable agonía del pobre Santiago Nasar va a tener que pasarse por la librería.
GUZZTOMETRO: 6/10

sábado, 6 de septiembre de 2008

FURIA DE TITANES (1981)

" Cuando el gobernador de Argos decide sacrificar a su hija y a su nieto Perseo, el dios Zeus (que es el padre del niño) decide salvarles y arrasar la ciudad. Perseo crece feliz en su nuevo hogar, hasta que la diosa Thetis, en venganza por cómo Zeus ha castigado a su hijo Calibos con una horrible deformidad, saca a Perseo de su hogar y le abandona a su suerte. Al conocer la noticia, Zeus ordena a otros dioses que ofrezcan algunos regalos mágicos a su hijo para protegerle. Así, Perseo, que ha conocido a un viejo actor de teatro, encuentra una mañana una prodigiosa espada, capaz de cortar la piedra, un casco que le hace invisible, o un escudo que le proteja de cualquier daño. Con ellos se dirije a la cercana ciudad de Joppa, sobre cuya princesa pesa una maldición."
Tras expoliar la sinopsis de la web (cosa que no por tramposa deja de ser muy agradecida ya que me ahorro tiempo y esfuerzos), cabe decir que el film dirigido por el televisivo director Desmond Davis y protagonizado por el no menos televisivo Harry Hamlin (el de "La ley de los Ángeles", por ejemplo) ha quedado para los restos como un extraño pastiche que reparte momentos a recordar mezclados, al fifty-fifty, con pasajes de lo más patillero.
En lo segundo tenemos a su enamorado duo protagonista que emana más plastelina que todos los monstruitos juntos, a sumar algunos efectos que huyen del entrañable cartón piedra para entrar con absoluta justícia en el terreno de lo meramente cutre (cutre de cojones, para ser más preciso).
En lo primero, en lo bueno, nos aparece ese Olimpo de lujo regido por nada menos que Laurence Olivier (sin duda uno de los mejores actores de la historia del cine -que queda muy grandilocuente pero no se puede decir de otra manera en este caso-) como Zeus, a las fantásticas actrices británicas Claire Bloom, Susan Fleetwood y Maggie Smith, como Hera, Atenea y Tetis respectivamente. Además tenemos a una Andress cuarentona(que ahora me entero que era suiza de nacimiento) apurando sus opciones de lucir palmito (poco más podía hacer, cabe reconocer) como Afrodita. Y, claro, tenemos a Ray Harryhausen, el mayor maestro de monstruos y marionetas "pre-era digital" que nos ha dado el cine (que además figura aquí como productor). El Titán o Medusa son célebres productos de artesanía que ya han quedado en la memoria colectiva.
En lo estrictamente argumental la cosa da bastantes bandazos. Pasamos de una primera mitad algo soporífera (a pesar de sus contadas bondades) a una segunda donde la acción se dispara con, parece a veces, cierta precipitación. Como si se hubieran comido más parte del metraje en la presentación del que se había calculado obligando así al nudo argumental a presentarse a ritmo de conga...ya el final hasta queda algo chorras y de serie Z (que no B, eso todavía encerraría cierto encanto).
Cabe decir que hay otras cosas en el haber que no he mencionado. Aparece también como Ammon -el viejo actor teatral mencionado en la sinopsis- el tremendo actor todoterreno Burgess Meredith (que lo mismo te entrena a Rocky, hace de actor fetiche del maestro Premminger o te hace de Pingüino en la mítica serie "Batman" de la tele). Además la caracterización del malvado Calibos tampoco está nada mal...
A FAVOR: todos los actores secundarios y la aportación de Harryhausen, faltaría plus. Además es una de las pocas pelis donde se nos presenta la mitología griega...Todo un mundillo donde horadar para el cine al que de momento, y es mi humilde opinión, no se le ha hecho justícia ni de lejos.
EN CONTRA: la parejita protagonista (Prometeo y Andromeda), que tienen el carisma de un manojo puerros...Y claro, las ganas que le quedan a uno de emular a cierto entrenador de fútbol holandés tras ver la peli para decirle a su director aquello de "tú no tienes rigmo"...
GUZZTOMETRO: 5/10

LOS PRODUCTORES (1968)

La primera peli dirigida por el indómito Mel Brooks fue este "The Producers" de finales de los sesenta, con su futuro actor fetiche Gene Wilder y el grandioso (y teatral) Zero Mostel al frente.
El caso del Sr. Brooks es algo extraño de narices en la historia del cine. No hay que engañarse: es un cutre de aquí te espero ("Sillas de montar calientes", "Spaceballs", "Las locas aventuras de Robin Hood", "La loca historia del mundo" -casi nada- y alguna que otra más..., todas ellas con algún gag simpático pero, ciertamente, más malas que una ensalada de cicuta). El respeto le sobreviene (dejando de lado la distinta y correcta sin más "Qué asco de vida") de manera obvia por aquella maravilla llamada "El jovencito Frankenstein". Suerte de comedia inolvidable y perfectamente elucubrada de cabo a rabo que, por supuesto, es el descojone definitivo.
Antes de que se le fuera la olla del todo con "Sillas de montar..." o nos regalara la fantástica recreación del mito de Shelley en clave Brooks se dio a conocer con el film que aquí se trata (que además ha sido llevada a las tablas en no pocas ocasiones).
Sinopsis: Max Bialystock (Mostel) es un productor teatral, y antigua leyenda de Broadway, en horas bajas se dedica a engatusar a ancianitas para poder subsistir y pagar las facturas del casero. Leo Bloom (Wilder), contable con algún cable suelto, enviado para revisar sus sospechosas cuentas se cruza en su camino y tras apiadarse de él, consiente en "camuflar" una cantidad de dinero cuya inversión no parece del todo lícita. Mientras Max se hecha una siesta, Leo se da cuenta que: "es curioso, si se hiciera una obra de la que se tuviera la certeza que iba a ser un fracaso absoluto se podría hacer uno millonario". El amabla Leo lo dice por decir, claro, pero Max ve entonces la bicoca soñada...Así tras engatusar al contable al que hace socio del proyecto y sacar un montón de pasta de las ancianicas de turno, se dedica en cuerpo y alma a la producción de la obra más susceptible de fracasar estrepitosamente de la historia...La elegida es una recreación amable de la vida cotidiana de Hitler (libreto de cuatro páginas realizado por un ex-nazi absolutamente chalado en horas bajas). Además escoge para ello al "peor director que existe" y utiliza como prota, para interpretar al dictador, a un actor que se ha equivocado de lugar el día del casting (impagable Dick Shawn)...Sin embargo, las cosas no saldrán como se esperaba en la contadictoria pero esperada (por el espectador) resolución de la historia...
Es un film este parcialmente desmedido y desmadrado que marcará ese "estilo Brooks" que el susodicho quemará y exprimirá, hasta el infinito y más allá, en el futuro. Con todo este film es todavía algo digno. Tiene una estructura lógica y no es una sucesión de estupideces sin ton ni son. Además, tiene momentos grandes, como la secuencia en la que van a hacerse con los derechos de "la obra", o las intervenciones de Lorenzo St. Dubois (L.S.D.) interpretando al protagonista del evento o en la indescriptible demostración que se marca en el casting.
No está mal el film este. Pero, lástima, para disfrutarla hay que hacer un ejercicio gratuito de amabilidad y buenas intenciones: debe uno de ubicarla en su tiempo y momento dado que ha quedado terriblemente desfasada en varios pasajes. Las comparaciones son comúnmente odiosas y "The Producers" sale brutalmente vapuleada si se pone en un mismo contexto que las virguerías realizadas por aquellos tiempos por Edwards o el maestro Wilder (absolutamente eternas y vigentes hasta el día en que un asteroide descarriado nos envie a todos a hacer puñetas).
Es la prueba definitiva de que "El jovencito Frankenstein" debe atesorarse como oro en paño (no debe ningunearse por venir de quien viene que sería muy injusto, cabe puntualizar) ya que Brooks no se aproximará jamás a ese nivel..."Los productores" es, para mí, con diferencia su segundo mejor film y no se acerca ni en reactor a las andaduras del "Dr. Fronkonstin" y Igor... Film ese en el que además podemos disfrutar de un Wilder en estado de gracia. En cuanto a Mostel, siempre nos quedará su inolvidable y excepcionial Pseudolus...
A FAVOR: el gancho de los actores principales ( a pesar de sendas sobreactuaciones) y sobretodo la aparición de los actores secundarios ("escritor", "protagonista" y "director" de la "obra") que dinamizan un film con algunos bajones demasiado evidentes.
EN CONTRA: los gags dialécticos que han quedado bastante obsoletos y son dificilmente rescatados por los buenos momentos que Brooks nos ofrece a modo de performances escénicas (algunas de ellas notables, que eso no se lo quita nadie al film).
GUZZTOMETRO: 6/10